Siempre que empiezo con un nuevo proyecto me entusiasmo y quiero comenzarlo de inmediato, pero siempre me encuentro con 2 obstaculos principales, uno de ellos es el tiempo, pues generalmente tengo otros proyectos avanzados que debo terminar para sentir que mi cabeza está lo suficientemente despejada para poder enfocarme de una manera justa al nuevo proyecto, sin embargo, termina por tomarme más tiempo del que yo deseo y entonces los ánimos iniciales comienzan a mermar. El segundo gran obstáculo y creo que nos sucede a muchos diseñadores es la hoja en blanco, tenemos muchos caminos por donde empezar y a veces se vuelve un conflicto decidir por donde empezar.
Esto es más común cuando el proyecto involucra la creación de un nuevo nombre para empresa. Empíricamente he realizado algunos esquemas para llevar a cabo el proceso de naming, pero, no nos engañemos, yo he llegado a la conclusión de que hacer un buen nombre para una empresa o proyecto involucra un poco de magia y mucho tiempo. Si, he sacado nombres que me han gustado mucho no solo a mí en menos de 24 horas, pero si he de ser sincera, mucho se lo debo a la casualidad. La mayoría de los proyectos de naming me entusiasman mucho pero en la misma proporción me hacen sufrir pues además, una vez que hemos llegado a resolver alguno resulta que no nos aceptan el registro y hay que volver a empezar.
Ahora mismo estoy realizando un mapa mental para el desarrollo de un nombre de una compañía que va a crearse a partir de una fusión, por tanto estoy escribiendo palabras en 4 coordenadas.
La primera (-x) es: ¿Qué es la empresa?
En este rubro trato de definir con todas las palabras posibles todo lo que es la empresa, desde la visión del empresario a la visión del usuario/cliente de la empresa.
La segunda coordenada (x) es: ¿Qué ofrece?
En esta escribo las palabras que definen el producto y/o servicio de la empresa pero en un universo más completo, es decir, suponiendo que la empresa hace galletas no me limito a decir: galletas de nuez, de chocolate, saladas, etc. Sino que también la defino como "botana, lunch, colación, snack, repostería y toda la variedad de palabras que me llevarían a pensar en galletas.
En la tercera coordenada (y) escribo las palabras con las que definiría cómo se ve o cómo deberá ser percibida por el cliente y siguiendo el mismo ejemplo de las galletas: Higiene, confianza, calidad, sabor, etc.
Y en la cuarta coordenada (-y) me referiré a lo que se debe representar o lo que es lo mismo, a las palabras que deseamos nos remitan a la empresa, en este caso: Calidez, satisfacción, hogar, protección, alegría, etc.
Ahora bien, y aquí es donde a mí me cuesta trabajo continuar con el proceso, pues de las 4 series de palabras selecciono una de cada listado, aquella que represente mejor su coordenada, y comienzo por jugar con la sílabas y digo que es la parte que más trabajo me cuesta porque en muchos casos se pierde el verdadero sentido de la palabra, por lo tanto, yo recomiendo jugar con 2 palabras y luego con las otras 2 y combinar hasta encontrar la adecuada. Este es un proceso muy básico para comenzar a desarrollar un esquema personal para la realización de un nombre, pero espero que ayude a aquellos que como yo han buscado tanto en literatura como en internet algún proceso que sea de útil para saltar la etapa de la hoja en blanco.
De cualquier manera, este es un tema que me gusta mucho y al que pienso dedicarle más tiempo y espero en corto poder postear en este blog algunos otros tips para la realización de nomenclaturas.
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